jueves, 30 de octubre de 2008

Estudiar una maestría y no morir en el intento

El trabajo que les presento a continuación fue hecho por dos personas: una servidora (Liliana Alva) y Alma Rinasz. Fueron dos objetivos a seguir en el escrito que se nos encargó: trabajar con un solo documento para utilizar la vista Esquemas de Word y editarlo conjuntamente; y, sentarnos a pensar cómo le haríamos para estudir la maestría sin descuidar el resto de nuestras vidas y ¡por supuesto! concluírla exitosamente.

La experiencia fue muy enriquecedora, a mi me tocó realizar el primer boceto del escrito y enviarselo a Alma para que le añadiera lo que considerara y ella me lo enviaba nuevamente para pulirmos y yo se lo enviaba otra vez. Este intercambio lo hicimos dos veces cada una. Y el texto que presento abajo fue el resultado de una trabajo en colaboración.



Cómo planear actividades e implementar estrategias para estudiar con éxito una maestría en el CECTE sin morir en el intento

Un tiempo para cada cosa, a modo de introducción
Para no morir en el intento de estudiar una maestría en el Centro de Estudios en Comunicación y Tecnologías Educativas (CECTE) se requiere de estos puntos: orden y planeación. Además, cualquier estudiantes de la maestría también debería de reflexionar sobre las siguientes preguntas. ¿Se requerirá de dejar de lado a la familia para poder estudiar la maestría? ¿O sólo con aprovechar los tiempos y hacerlos eficientes será suficiente? Es decir, ¿bastará con dejar de ver la televisión? ¿El alumno tendrá que elegir entre ir a hacer ejercicio o estudiar la maestría? Son muchas preguntas que se hace el recién miembro del CECTE cuando ha decidido ingresar a un posgrado porque evidentemente el hecho de que haya una nueva actividad en su vida le exigirá mayores exigencias, pero aún no sabe cuánto.

Tener una agenda que nos vaya guiando en qué hacer y hasta qué hora, como un apoyo que más un modo de vida es una orden de distribución de tiempos, podría ser más adecuado, según nuestro punto de vista. Se requiere sí de un orden, sí de una planeación pero no de una guillotina de que fragmente los lapsos sin darle un peso a cada uno, así como su trascendencia a corto y largo plazo, de ahí que coincidimos que para poder estudiar una maestría en el CECTE se requiere de: un interés real por parte del estudiante, una situación previa que lo permita, la comprensión de la familia, y posteriormente, de manera individual una agenda donde se le de peso a cada cosa y la forma en que saldrá adelante con cada una de las actividades que en ella se escriben, es decir, tener una estrategia para los próximos dos años y medio de estudio y para no descuidar nuestra vida social, familiar, laboral y espacios de esparcimiento.

Desarrollo. Buscando el equilibrio
En las seis sesiones que se llevan hasta ahora del curso propedéutico se ha hablando de que requerimos de un orden para poder estudiar la maestría sin que nos agobie el hecho de sacrificar nuestras vidas.

Tener un equilibrio para poder dar atención a las actividades que tenemos y no apresurarnos a realizar todas porque viviríamos bajo un estrés constante, con lo cual no habría una calidad de vida, debe ser la meta de todo estudiante de una maestría del CECTE; lo ideal es que disfrutemos de cada instante sin que nos agobie el tiempo de que no lograremos hacer todo lo que queremos porque no nos damos el tiempo. (1)

Expuesto este punto, aún nos sigue quedando la pregunta de ¿cómo lograr semejante cosa? Las alternativas son tan variadas como lo son los perfiles de cada uno de los integrantes del CECTE. Dudamos que haya sólo una repuesta exacta y perfecta que resulta nuestros tiempos, agendas, compromisos y actividades de ocio como si fuera una varita mágica.

Así que lo que debemos de realizar es una planificación correcta de nuestro tiempo y con ella poder iniciar una estrategia para encontrarle el tiempo suficiente a cada una de nuestras actividades y/o evaluando al conveniencia de seguir teniendo esas actividades. Sopesar qué tanta importancia tienen en nuestra vida y si podemos seguir adelante sin ella.

Si por ejemplo, le prestamos atención a cuatro horas diarias de televisión al día, tal vez esta no sea una actividad de alta prioridad, ya que si bien la “ocupamos” para relajarnos, tendríamos mejor resultado si se lo dedicamos a leer alguna literatura o a caminar, lo cual también nos serviría de ejercicio. O bien, tal vez esas cuatro horas se podrían reducir en media hora, lo cual nos provocaría que tuviéramos tiempo para cosas más importantes como convivir con la familia o hacer tareas de la maestría.

Lo importante es planificar nuestra semana, a fin de que podamos darle el tiempo justo y necesario a cada acción. Para ello, debemos de identificar qué entendemos por planificar lo cual se entiende como: el hecho de detenerse a pronosticar un trabajo futuro, plantearnos las posibles problemáticas y la forma en que las resolveremos. Estrategia, lo entenderemos como la forma en que se tienen que resolver dichos problemas que se nos presentarían teniendo en cuenta, así como una secuencia de los actos. Lo anterior con la finalidad de poder mantener un adecuado equilibrio en nuestras vidas como estudiantes y como entes sociales.

Una vez bosquejada esta situación, debemos plantearnos ¿qué esperamos de la maestría? Y ¿qué tanto estamos dispuestos a exigirnos para estudiarla?
Interés y resultados
Para poder realizar la materia es necesario que el estudiante tenga en cuenta que su meta es terminarla ya que gracias a ella es como podrá obtener otro tipo de beneficios, los cuales redundarán en su familia, por ejemplo.

Indudablemente creemos que el tiempo destinado a las distintas actividades que marcamos en la agenda (familia, socializar, hacer ejercicio, comer, estudiar) debe de ser para eso, y no desperdiciarlo en acciones que no tendrán algún tipo de beneficio real, ya que tal vez no habrá tiempo para reponerlo posteriormente, lo cual nos provocaría estrés que es lo que queremos evitar.

Calidad y cantidad no son conceptos que se encuentran confrontados, como habíamos dicho anteriormente. Evidentemente al integrar una nueva responsabilidad (la maestría) a nuestra vida nos llevará a que nuestra agenda se apriete, por lo cual debemos de haber planeado el tiempo desde antes de ingresar a la maestría y creemos que justamente, ese es uno de los objetivos del propedéutico, iniciar a hacer un espacio para la maestría.

En el caso de Liliana, se inició la maestría porque se tuvo la oportunidad de cambiar de trabajo y laborar pocas horas a la semana, por lo que se cuenta con el tiempo suficiente. Es decir de un trabajo que la agobiaba de once horas al día, ahora sólo le lleva treinta horas a la semana contando traslados.

En el caso de Alma ella tomo la decisión de empezar la maestría por interés en el área. El hecho de planear un embarazo, criar un hijo de seis años y tomar la maestría parecería locura a otras personas pero en su caso se hizo el momento perfecto para continuar con su educación por el apoyo de su familia, situación económica y disponibilidad de tiempo.

Compartimos que podemos realizar la maestría con el objetivo claro de terminarla, distribuyendo nuestros tiempos y no dejándonos abrumar porque debemos de responder a las demandas comerciales que nos marca la mercadotecnia, sino a nuestra demandas individuales y de familia.

Referencias
(1) Sin autor. Sin año de publicación. Consultado el 8 de septiembre del 2008 en http://www.flylosophy.com/archives/slowfood_10_news.htm

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